Solo... Últimamente me he sentido así, sin encajar en grupos ni de mi escuela, ni de por mi casa, mucho menos (tristemente) en mi familia.
Me he ido rezagando (¿o despegando, despuntando, adelantando?) lentamente, alejándome paso a pasito de mis compañeros, que cuando volteo a verlos, los veo distantes, apenas los reconozco.
Hoy en clase de Habilidades de Interacción, la profesora, que es nueva para el grupo, relató una serie de acontecimientos y suertes que ella consideró que a todos nos pasan. Todos en el salón simpatizaron con la docente. Qué coincidencia que efectivamente, todos se habían encontrado en una de tantas situaciones que ella planteó; se reían a carcajadas, gritaban, se emocionaban, discutían y se sonrojaban. Yo los percibía desde mi asiento y, naturalmente, deseaba integrarme, pero cómo hablar plenamente de algo que simplemente no he vivido.
Pues así las cosas, no sé si estoy solo porque quise o porque quisieron, o porque simplemente no encajo en sus moldes, en sus grupos donde los miembros son casi hermanos, hermanos de diferentes familias con los mismos gustos e intereses, con la misma forma de expresarse, adoptando identidades propias y maneras de actuar exclusivas del círculo.
¿Dónde están las personas como yo? ¿Estoy predispuesto a no juntarme con ningún grupo? ¿O es acaso que me creo tan especial que no considero productivo para mí entablar conversación con alguien diferente? Todos somos diferentes, todos somos especiales a nuestra manera, pero según lo que vi hoy en clase no. ¿Cuándo me va a pasar que piense como la mayoría? Lo último que quiero es parecer arrogante, lo último que quiero es que la gente no me trague, que me quede solo. ¿O es lo que más quiero? Me repudio de pensar que así sea.
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