Desde entonces, la manera en que percibo lo tangible se ha fusionado con la forma como había soñado lo intangible. No hay día en que por la pantalla de mi cerebro, no sea proyectada una realidad con aunque sea una pizca de magia.
Y todo por sus besos, y todo por su mirada, y todo por su culpa.
La amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario